El libro “Carta
a una maestra” habla sobre aspectos del sistema educativo y sociales de
Italia. Es una carta redactada por unos niños de la escuela de Barbania
dirigida por el cura Lorenzo Milani a una maestra. Se refleja el sentimiento de
dolor e injusticia de ser rechazos por la escuela clasista, en la que
favorecían a los ricos, un sistema que llevaba al
fracaso a los chicos pobres que se salían sin obtener el diploma básico
obligatorio ya que para ellos solo servían para el campo o las fábricas. No parecía
un colegio, ni había recreo, ni
vacaciones, ni domingos, pero ir era un privilegio ya que el trabajo era peor
aún. Los niños enseñaban, los mayores a los pequeños, y al que tenía más
dificultad era al que más se le mimaba, era el preferido, se le prestaba más
atención. Sin embargo, en la otra escuela formaban a niños individualistas, que
solo se sabían aquello que se aprendían de memoria de
los libros. Una escuela que seleccionaba destruía la cultura. Puesto
que, a los pobres les quita el medio de expresión y a los ricos les quita el
conocimiento de las cosas.El libro “Carta a una maestra”, he querido reflejarlo en mi blog, puesto que pienso que como futura docente lo recomendaría aquellos que están en el mundo de la docencia ya que creo que nos puede interesar y aportar cosas a nuestro aprendizaje. Pues te hace reflexionar, ver aquello que se debe hacer y lo que no para ser un buen maestro.
Asimismo, estoy totalmente de acuerdo con el
autor ya que para un docente, bajo mi humilde opinión todos los alumnos deben ser iguales
independientemente donde vengan ya sean ricos o pobres. Nuestra función es
enseñar y potenciarles lo máximo posible. Muchos maestros, se rigen en dar la
clase, en transmitir conocimientos sin involucrarse en ellos.
Por ello, decir que el proceso
enseñanza-aprendizaje es una cosa de dos, del alumno y del maestro. El profesor
necesita del alumno y viceversa. No puede haber una barrera, el docente tiene
que conocer al alumno, ver sus limitaciones, ayudarle, y no dejarlo atrás.
Además, en la transmisión de las materias, el docente debe darle más
importancia al aprendizaje, tener en cuenta el proceso, que se quede con los conocimientos
y no sea tan solo el resultado ya que muchos
niños su único objetivo es obtener buenos resultados.
Quizás no llegará al ser el primero de la
clase pero si gracias a nuestra ayuda saldrá adelante. Sin la necesidad de que
se sienta un niño fracasado, y que su futuro sea trabajando en el campo debido
a que no sirve para estudiar. No somos nadie para decirle o hacerle sentir al
dicente que no puede sino al contrario
motivarlo. Puesto que, con esfuerzo y trabajo se puedo conseguir lo que
uno se propone. Finalmente decir que detrás del alumno incapaz
existe alguien capaz, siempre y cuando se le sepa orientar adecuadamente, y al
mismo tiempo se deje orientar. Es por ello, que un buen docente será aquel que
no deje marchar al alumno fracasado.
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